Sí, muchísimas: desde que nos levantamos prontito -a las 8.15 los mayores, a las 8.45 los pequeños- rezamos, desayunamos, jugamos, recogemos la casa, piscina, comida, talleres, Misa, cena, veladas...
Y una actividad muy importante y formativa son las tareas. Los acampados, por grupos, se encargan de recoger el comedor, de limpiar de papeles los pasillos y patios, de barrer y fregar los suelos, de ayudar en cocina a fregar los cacharros... Luego también colaboran a servir las comidas. Esto les ayuda enormemente a muchas cosas: uno, a valorar todo lo que hacen por ellos en sus casas; dos, a aprender también a cuidar las cosas, a mantenerlas limpias, y a prepararse para poder ayudar en casa a lo que haga falta. Y lo están haciendo muy bien, por cierto. Aquí veis algunas pruebas:
Pero no todo es trabajar. En los talleres, ayer domingo, hicieron cosas muy chulas:
Y por la noche, también hubo tiempo para disfrazarse y jugar:
Ah! Y el menú, riquísimo: ensaladilla rusa y albondigas para comer, y judías verdes y salchichas con patatas fritas para cenar. De postre, piña y sandía. Están comiendo muy bien. Hoy 22 nos espera una súper excursión: los pequeños a Rozas de Puerto Real, los mayores pasarán la noche fuera. Mañana por la noche os contaremos nuestras aventuras. Encomendadnos!






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